Función Mental en el SUP: Lo invisible que se hace visible por Gabriel Herskovits

En una competencia de SUP, el cerebro integra lo innato y lo adquirido: las regiones antiguas (tallo, hipotálamo, sistema límbico) regulan equilibrio, respiración y ritmo sin intervención consciente, mientras la neocorteza, con circuitos no preprogramados, refuerza o debilita sinapsis según cada entrenamiento y experiencia en el agua; los cinco sectores de entrada sensorial y los tres de salida motora, junto con cortezas de asociación, ganglios basales, tálamo y cerebelo, combinan percepciones actuales y representaciones disposicionales para guiar cada palada; las imágenes no se almacenan como fotografías, sino como patrones que permiten reconstruir, en milisegundos, la posición de la próxima boya o la altura de una ola, integrando color, sonido, movimiento y forma en una misma ventana temporal mediante un “truco de sincronización”; las cortezas sensoriales primarias generan imágenes perceptuales, mientras las cortezas prefrontales y la corteza cingulada anterior sostienen la atención y la memoria funcional global, de modo que una corriente imperceptible puede procesarse de manera automática y aparecer después como una intuición de cambio de rumbo; al planificar la estrategia, el cerebro combina recuerdos, percepciones y proyecciones para predecir viento, corriente y ritmo, cumpliendo la condición esencial de generar y ordenar imágenes internas para orientar la acción, donde cada decisión —acelerar, guardar energía, alternar el lado de la remada— es una apuesta directa a la supervivencia dentro de la competencia.

Autor: Gabriel Herskovits es experto en fisiología y neurofisiología aplicada al deporte. Su trabajo se enfoca en la conexión entre el cerebro y el cuerpo para optimizar el rendimiento y la toma de decisiones en riders de nivel internacional.

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